Lara
La atmósfera entre nosotros es tan tensa que desearía desaparecer, desvanecerme junto con la brisa que me acaricia la piel y me levanta el cabello.
No puedo sostenerle la mirada.
Empiezo a jugar con mi cabello, como un intento desesperado de contener la vergüenza que me consume.
—Es hora de culminar la misión —me dice, con un tono firme, casi imperceptible, que logra desarmarme.
—¿Culminar? —pregunto, confundida, mientras trato de ocultar las emociones que me atormentan.
Asiente con un lev