Elyn salió del cubículo del baño con las pocas fuerzas que le quedaban. Su respiración ya era más estable, aunque el pecho todavía le dolía por la angustia. Con un pañuelo de papel, secó las lágrimas que aún humedecían sus mejillas redondeadas e intentó arreglar su camisa de franela arrugada. Tenía que ser fuerte. Debía regresar cuanto antes a la mansión para comprobar el estado de Dave después de que la noticia de la muerte de su madre se hubiera difundido.
Sin embargo, apenas dio dos pasos fu