Victoria entró en su lujoso despacho con una sonrisa que no se desvanecía de sus labios. Acababa de revisar su teléfono y la sección de comentarios en las redes sociales seguía inundada de elogios por parte de los internautas tras su entrevista en directo de esa mañana. Su popularidad como «esposa modelo» estaba en la cumbre más alta.
—Estos elogios realmente me asquean, pero al mismo tiempo resultan convenientes —susurró Victoria con cinismo mientras se servía una copa de champán. Se miró en