El mareo que había atravesado la cabeza de Berlyn se disipó de repente cuando percibió algo extraño en la mujer que tenía delante. Los grandes ojos de Berlyn parpadearon rápidamente mientras examinaban con atención aquel rostro dramático cubierto de lágrimas falsas.
Al ver la palidez y la confusión que cubrían el rostro de Berlyn, la jefa de servicio que permanecía a su lado no se quedó de brazos cruzados. Dio un pequeño paso hacia delante, acortó la distancia y susurró con un tono de voz extre