En la tranquila habitación principal, los destellos dorados que entraban por el gran ventanal iluminaban el rincón donde Elyn y Dave descansaban juntos. La bandeja del desayuno ya había sido retirada por el servicio, dejando tras de sí una atmósfera íntima y serena que envolvía a la pareja.
Dave permanecía recostado con comodidad sobre el cabecero de la cama, apoyado en un montón de almohadas, mientras Elyn descansaba contra su amplio pecho. El fuerte brazo de su esposo rodeaba con calidez la