Las tardes pasaban tan rápido con buena compañía, había empezado a acostumbrarme a esta extraña vida tranquila. Me sentía como en una película, socializando esperando a mi amado que llega del trabajo, todo color de rosas, rosas carmines para ser exactos.
Xavier siempre fue muy cercano y atento por lo que un cambio por más mínimo que fuera era bastante notorio, él siempre estuvo en desacuerdo con mis actividades grupales, nunca quiso integrarse ni compartir con nosotros y los chicos tampoco tení