No sé cuánto tiempo estuve sentado ahí, pero mi cabeza daba vueltas una y otra vez a lo que habíamos vivido con Xavier. Cómo nos conocimos, cómo nos enamoramos, cómo me buscó... Cómo no le asustó en ningún momento mi transformación. Él lo sabía.
Las palabras de Saya rebotaban en mi cabeza haciendo eco y dolían como graves puñaladas, todo el tiempo tuvo razón y yo no le hice caso embelesada por un amor que ahora ni podía afirmar si fue real.
Yo no podía salir de la casa, si salía Xavier podía vo