CAPÍTULO 31.
—Lupita... está en el hospital —La voz de Antonia temblaba levemente al dar la noticia, como si las palabras mismas pesaran una tonelada.
Don Emiliano y su esposa intercambiaron miradas sorprendidas, sin saber qué pensar. Marina, que estaba mordiendo una tortilla, dejó de masticar, su rostro reflejó una mezcla de desconcierto y preocupación.
—¿Qué le pasó a Lupita? —preguntó don Emiliano, sin apartar la mirada de su esposa.
—Tuvo un conato de aborto —respondió Antonia, en voz baja, como si el a