45. ÉL ES ALISON
Alison
—Disculpa, ¿de dónde nos conocemos? Tu voz me es familiar.
Ella era una mujer muy hermosa, tenía un vestido de baño de una pieza color negro que moldeaban sus curvas, sus tatuajes resaltaban en tan blanca piel y tenía una mirada gélida que se intensificaba en tan profundos ojos negros, mismos que me recordaron un poco a Karhel y…
—Eres la mujer de la llamada —sonrió con cierta travesura.
—Te dije que nos veríamos pronto.
—¡Ömmu! ¡Ömmu! —un niño de quizás tres años vino corriendo sie