46. MANRIQUE – SABBAG
Por desgracia Abiud debió sacarme a rastras del lugar al darse cuenta de que no quería irme. Nos llevaron a una cabaña que estaba a unos quince minutos del lugar y nos indicaron las habitaciones en las que dormiríamos, así como también dejaron ropa para nosotros, no sé de dónde la sacaron, pero me encanta este servicio.
—¿Te diste cuenta que las prendas son de Clyde B.?
—Pareces un niño —él y su amargura, pero esta no se la paso.
Gateé en la cama quedando sobre él quien no dudó en acomodar s