Emilio llega a mansión familiar donde sabe que podrá encontrar a su hermano. Es recibido por Sonia la antigua ama de llaves que siempre estuvo a cargo del cuidado de ellos desde que eran unos niños.
—Sr Emilio, que alegría verlo por aquí. —exclama emocionada la mujer delgada y de cabello cenizo.
—Igualmente Sonia, me alegra verte. ¿Mi hermano se encuentra?
—Sí, acaba de llegar hace unos minutos. Está en la biblioteca. ¿Quiere que le avise que está aquí?
—No, no te preocupes, yo iré hasta