—Disculpa —dice ella apartándose de él.
—No, no tienes que disculparte, Rebecca. —El tono de su voz es suave y diferente.— Creo que es hora de regresar a casa.
—Sí.
Emilio se despide de su hermanita, mientras Rebecca se dirige al coche. No quería incomodado, ni interrumpir aquel ritual afectivo que los vinculaba a ambos.
Mientras él conduce de regreso, conversan sobre el deseo de Rebecca de iniciar cuanto antes sus estudios de post grado
—Voy a conversar con Benavides y él debe saber