Rebecca le sonríe y Borjas revisa en su coala, saca una tarjeta de presentación y se la regala.
—Si vuelves a necesitar al ciclista enmascarado, no dudes en llamarme. —bromea él.
—Espero no necesitarte en ese caso. —contesta ella en el mismo estilo jocoso.
—PD: es una excusa para que lo hagas en cualquier momento.
—¡Vale! Te cuidas.
Rebecca se dirige a la entrada sonriendo. La puerta se abre y Emilio la recibe con una mirada fría y las facciones del rostro contraídas.
—¡Vaya! T