Emilio cede ante aquella petición. Se deja llevar por sus instintos. En su mente palpita constante la imagen de Rebecca en brazos de Ricardo. Aunque no desea estar con Carmina, pues no la ama, siente un cariño especial por ella.
—Creo que es mejor que me vaya, Carmina. —dice apartándose de la chica.
—¡No, por favor! —pide ella.
—Estás confundida, yo, yo no puedo aprovecharme de ti. —dice en tono amable, lo cual hace que la chica desista de sus intenciones claras de seducirlo.
—Está bien,