Mientras Enzo termina de sacar a Olivia de la mansión, Romina regresa a la habitación y comienza a vestirse rápidamente. En fracciones de segundos está lista para salir de aquel lugar.
Lo que había escuchado, minutos atrás, le resulta tan abominable y bizarro, que sólo desea volver a Alicante. Termina de recoger sus pertenencias, cuando es sorprendida por Enzo.
—¿A dónde vas, Romina? —dice cerrando la puerta y pasando el seguro.
La pelirroja se paraliza, traga en seco y respira profundamen