EL LADO OCULTO DE ENZO...
—Iré a darme un baño —Enzo se levanta de la cama donde yace tendida y envuelta entre las sábanas, Rosa.
—¡Bien! —contesta un tanto desconcertada con su joven amante.
Desde que ella y Enzo se volvieron amantes, sus encuentros siempre estuvieron cargados de lujuria y pasión. Adrenalina, excitación y cierto nivel de perversión, eran los ingredientes perfectos para el deguste de los amantes.
Sin embargo, esa noche fue diferente. Enzo estuvo pensativo y distraído, además de que su desempeño en