—¿Enzo, estás allí? —Rosa insiste en preguntar.
Enzo le señala uno de los cubículos a Romina para que se esconda. Ella abre una de las puertas, y sin chistar se oculta.
Segundos después, Enzo suena unas de las puertas, abre la llave del lavabo, y finge hablar por teléfono.
—No te preocupes, esta noche me quedaré con la mujer que amo. —dice en un tono de voz alto— Te aviso en lo que regrese para hablar de negocios, como sabes, Emilio me destituyó del cargo de CEO y debo buscar un nuevo empl