—¿Qué dices? Por favor, Ignacio no puedes entrar allí. —responde agitada la mujer.
—¿Qué sucede Yolanda? —Emilio se levanta del sofá y le quita el teléfono de las manos.— ¿Qué pasa?
—Ignacio se ha vuelto loco. Dice que sabe dónde tienen a Sofía y que él se ocupará de rescatarla.
—Ignacio escúchame, no puede hacer eso ¿me oye? —Le advierte.
Pero es demasiado tarde, ya Ignacio ha cortado la comunicación.
—¡Joder! Ha cortado la llamada. ¿Tiene como comunicarse con él?
—¡Sí! Este es s