Así una magnifica velada para Xavier se lleva a cabo, y así como lo prometió dejó a la joven en su casa antes de las once de la noche, al llegar a su casa Xavier se dirige a ver al bebé que duerme sosteniendo con fuerza un peluche que Aranza le obsequiara y el hombre da una sonrisa.
-No eres mi hijo – acariciando aquellas regordetas mejillas – pero te amo como a uno y creo que ya encontré una madre adecuada para ti
Y da una enorme sonrisa al ver al bebé dando una adorable sonrisita…
Al día sigu