Capítulo XV...

Al marcharse todos los visitantes, el matrimonio queda a solas…la comida es llevada a Aranza, y Sebastián como todo un esposo atento se dispone a alimentar a su esposa, quien está encantada de ser el centro de atención de su esposo, lo que siempre soñó, ser mimada por el hombre con el que se casó.

-Marqués, basta no es necesario – sonriendo

-No quiero que hagas ningún esfuerzo

-Pero comer no es un esfuerzo – mirando con ojitos de cachorro a su esposo

-Esposa déjame mimarte – Aranza se sonroja

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