Mundo ficciónIniciar sesiónEl olor aséptico a desinfectante y alcohol clínico, es más que suficiente para que el estómago de Abril se revuelva de forma violenta por tercera vez en lo que va de la mañana.
Sentada en el borde de la camilla cierra los ojos con fuerza y aprieta las manos contra el borde de metal, intentando que la habitación deje de dar vueltas.
El doctor Rossi, de pie frente a ella con el ceño fruncido no parece en absoluto compl







