Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj marca las dos y cuarto de la madrugada, y el inmenso departamento está sumido en un silencio tan absoluto que Abril puede escuchar el latido de su propio corazón.
Su frente está apoyada directamente sobre la página de un inmenso libro y está seriamente considerando la posibilidad de que el conocimiento entre en su cerebro por simple ósmosis o por un milagro divino.
Lleva cuatro horas intentando descifrar un maldito gráfico, y siente que sus neuronas están







