No, no podían encontrar a los pequeños, fue el momento en que los cuatro adultos decidieron ir a la estación de policía más cercana. Iban a paso apresurado, el sol ya se había ocultado, los colores rojos pronto desaparecerían del cielo y se oscurecería empezando a helar aún más.
El sonido de golpes y gritos les llamó la atención. Al detenerse se miraron, volvieron a escuchar golpes y unos cuantos gritos más. Asintiendo al mismo tiempo comenzaron a correr en dirección de ese ruido a ver qué era