Se miraron al mismo tiempo, habían sentido algo extraño dentro de ellos, sus miradas lo confirmaban. El ceño del azabache se frunció al segundo que el rostro de la rubia expreso casi miedo puro ante aquella extraña sensación
Conocían esa sensación
Frank–llamo con la voz casi cortada Emily a su marido quien asintió con la cabeza—
Lo sé, también lo sentí–afirmo Frank al segundo que amos bajaron las miradas—
Silencio
Aquel que solo fue roto por el sonido de un cierto irritante aparato.
El te