Estaba sentado en la silla en frente del que siempre conoció como su jefe, no habían sido muchas las oportunidades en que hablara directamente con él exceptuando cuando le regañaba por llegar tarde, cosa que en esta ocasión no hizo y por ello estaba curioso de lo que le diría.
Por la puerta entro la rubia quien dejo dos tazas de té verde en el escritorio y luego se paró tras el azabache, el juego de miradas comenzaba.
Bernard, ¿tu conocías a Emily? –Pregunto directamente el Maxwell colocando su