Sus grandes ojos jades se veían cansados, pero aun así sonreía como no recordaba haberlo hecho en mucho tiempo. Allí no habían muchas personas, solo estaba el rubio Douglas quien hizo de chofer para ellos cuando las contracciones habían comenzado, y el Maxwell quien tuvo que aguantarse todo sus dolores hasta que llegaron a la clínica, realmente había sido una odisea.
No importaba, ahora veía feliz aquella escena donde Frank tenía entre sus brazos aquel pequeño bultito de color rosa mientras co