Se inclinaba varias veces frente a su superior. Miraba de reojo asesinamente al pequeño pelirrojo quien tenía cara de puchero, lagrimas falsas y expresión de miedo, todo eso junto a que estaba pegado a su padre poco menos que aterrorizado era la razón de la situación.
Lo siento jefe–volvió a repetir en medio de la reprimenda el Martínez, inclusive el perro tenía la cabeza gacha en son de disculpas como su amo, pero ambos tenían una gota anime—
Karma
De todas las veces que se metían en problemas