Iba con los brazos cruzados y sus ojos levemente entrecerrados, tenía razón al pensar que Inglaterra, al igual que Londres, era una ciudad que nunca duerme. Las luces y la gente se veían por doquier a pesar del frio. La carretera tenía muchos vehículos viajando de una ciudad a otra, no era para menos, esa era una fecha de lo más concurrida. Veía al pequeño pegado a la ventana, no perdía ningún detalle, sus ojitos lo delataban.
Salida a salida, el camino a Fuse era largo, aun no salían de la cu