Corría velozmente, en esta ocasión el objeto de la disputa era un balón. Había tenido éxito en sus múltiples partidos, jamás perdió uno desde que era muy pequeño. En frente a él estaba aquel arco con dos defensas y el portero, sonrió de medio lado, eso era nada para él.
Siguió corriendo hasta tener frente a él a ambos defensas, momento en el que dejo la pelota detrás de su pie y le pego con el taco de su zapatilla, dando un pase hacia atrás y pasando de largo a los defensas quienes ni notaron c