—Muy bien Fermina, sabes que no soy un hombre de rogar. Pero tenía que intentarlo, porque sé que de una u otra manera te estoy fallando, quería remediarme porque sé que teníamos planes.
—Los teníamos Ignacio, eso te deja como un hipócrita, pero no lo estás entendiendo.
—Me estoy poniendo en tu posición, Fermina y entiendo que estés molesta, por eso estoy aquí, pidiéndote que me des la oportunidad de demostrarte que la presencia de Salomé no afectará lo nuestro, seguiré siendo el mismo hombre q