Violet frunció el ceño e Ignacio sonrió con picardía.
—No sé qué es lo que más me gusta de estas conversaciones, si tenerlas con usted Violet, o ver sus gestos, sus expresiones.
—Honestamente, es muy gracioso esto, no me imaginé que fuera así… es decir, tan celoso, tan…
—No, podría decir que no lo soy, es un privilegio solo para mis mujeres.
—Ah, ¿sus mujeres?
—Así es, dijo que no eran unas mujercitas y ahora lo creo Violet, creo que debería irme, si me quedo no le garantizo poder controlar mis