—Quería despedirme, pasaré por mis cosas mañana —se negó a extenderle los brazos a Salomé—. Que tengas lindo día princesa, no llores, estarás bien, la pasarás muy bien.
Miró a Violet y fingió una sonrisa, Violet estaba confundida, por la aparente decepción que se le notaba, incluso olvido el reclamo que tenía que hacerle.
Ignacio salió del restaurante, Violet lo siguió.
—¿Ignacio, está bien? ¿Está todo bien con su padre?
—Así es, Violet, agradezco su preocupación, buenas noches.
—Ignacio, algo