38. Si lo amas, déjalo ir
Emma llegó nerviosa al hospital donde estaba ingresado el padre de Steve.
La habían llamado y le habían pedido venir hoy a visitarlo.
No quería separarse del bebé y menos después de lo que sucedió hace unos días, pero se había quedado bien cuidado en la hacienda.
Si no aprovechaba cuando Steve estaba en la empresa, esa condición de venir a escondidas, era imposible.
Caminó por los blancos pasillos, hasta que llegó a la habitación VIP, donde un hombre de traje la hizo pasar al cuarto.
— Pase ad