39. Ayúdame a olvidar todo
Steve apretaba los documentos en la mano, en lo que se bajaba del auto.
Al menos, una buena noticia en ese día de mierd4 que había tenido en la empresa.
Como todos, desde que había llegado y para completar, la Srta. Regio, que se hizo cargo de un proyecto nuevo a su llegada, no paraba de aparecérsele por todos lados, con la excusa de que era nueva y no conocía muchas cosas.
Si Steve con la edad que tenía, no se daba cuenta cuando una mujer estaba coqueteándole, entonces era imbécil.
Pero con m