30. Encuentro en la oscuridad
— ¿Estás…estás seguro de esto? ¿Renunciarías a los derechos totales sobre el bebé? – le preguntó, aun con dudas de que esto solo fuera una broma cruel.
— Nunca debí tenerlos todos tampoco. Tú eres su madre e incluso te mereces esos derechos más que yo, porque lo llevaste por nueve meses y lo diste a luz con mucho dolor y sacrificio.
— Desde el inicio, no debí quererte separar de él— Steve confesó, porque no deseaba que esos asuntos quedaran entre ellos, que no le guardara ningún resentimiento.