Cap. 10 El lobo feroz
Era amor, o eso pensó, esa atracción que emanaba de ese sujeto la tenía electrizada. Cada movimiento era muy especial, sonreía y se sentía comprendida.
—¿Cómo te llamas?
Él negó con la cabeza y le dijo al oído.
—Todavía no es el tiempo.
Le hizo girar y luego la abrazó por detrás.
—Hueles delicioso.
Ella sonrió cautivada por sentir su barba en su cuello. La música cambiaba a una más sensual y todos estaban muy pegados y ellos igual.
—Pareces un dios, ¿serías mi dios?
Él sonrió y le hizo girar y J