30. Un buen hombre
La tarde del viernes despidió a sus padres en el helipuerto bajo la promesa de irlos a visitar a río tan pronto como fuese posible, su nieta estaba creciendo a una velocidad impresionante y querían ser parte de todo ese proceso. Galilea podría ir también, le mencionó su madre, arrancándole un gesto que casi la provocó la risa. Parecía un completo adolescente, de verdad que jamás lo había visto así.
— Te lo dije, ese par quieren comerse con la mirada, si es que no lo han hecho ya — musitó Manuel