25. Encuentro en las caballerizas
El día siguiente lo pasó con el estómago cosquilleándole a toda hora, y es que si no se concentraba lo suficiente en lo que hacía, podía recordar las cosas que hicieron ese martes por la noche, y los días anteriores a ese y un poco antes también.
La realidad de todo aquello es que la tenía deseándolo a cada segundo, evocándolo como una quinceañera y añorando cada segundo su contacto, sus besos.
Era increíble todo lo que provocaba en su sistema con una caricia, un roce involuntario. Cualquier co