Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde estaba tranquila, con el sonido suave del viento moviendo las hojas de los árboles y el canto lejano de algunos pájaros que sobrevolaban la finca. El sol descendía lentamente, tiñendo de dorado el jardín, y una brisa ligera traía consigo el aroma fresco de las buganvilias que florecían junto al muro.
Camila estaba sentada en el jardín, bordando con calma sobre una tela clara, con las piernas cruzadas sobre u







