Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sonido de la llave en la cerradura del penthouse era rutinario, cotidiano, el tipo de ruido que normalmente habría señalado el regreso de Michaela con bolsas de compras y quizás una sonrisa cansada después de lidiar con las multitudes de la tienda a esta hora. Pero cuando la puerta se abrió y sus ojos se encontraron con la figura inmóvil de Marcus Webb desplomado en el pasillo como marioneta con hilos cortados, la normalidad murió en un instante que se extendió como eternidad.
—¿Marcus? —La voz de Michaela salió como susurro antes de que el verdadero terror se registrara. Las bolsas de pañales cayeron de sus manos con ruido sordo que resonó en el silencio antinatural del apartamento—. ¡MARCUS!







