Mundo ficciónIniciar sesiónLa casa Santana lucía aún más desolada bajo la luz cruda del mediodía. Las sombras que la oscuridad nocturna había suavizado ahora revelaban cada grieta en las paredes, cada mancha de humedad en el techo, cada símbolo visible del abandono que había definido a la familia durante generaciones. Nick se paró frente a la entrada con las llaves en la mano, sintiendo el peso de los secretos que esa estructura contenía.
—¿Estás seguro de que quieres hacer esto aquí? —Alberto miró la casa con expresión que mezclaba nostalgia y repulsión—. Hay fantasmas en este lugar. Los literales y los metafóricos.
—Por eso es perfecto. —Nick abrió la puerta, que gimió con sonido que parecía protesta—. Si vamos a hablar sobre Alessandro, sobre quién fue realmente, necesitamos hacerlo don







