—Mamá ¿estás seguras de que estarás a tiempo?
Del otro lado de la línea, se escucharon muchos murmullos.
—Claro que sí, cariño, regreso de mi viaje y tomaré el directo a Illinois.
—Bien—terminé de colocarme las sombras.
—En fin ¿has salido con el chico guapo? —insistió.
Gruñí para mis adentros, el imbécil chico guapo, querrás decir.
—Ok, adiós, buen viaje.
—¡Hija, espera!
Molesta era poco, a comparación de cómo me sentía al respecto.
“El chico guapo” mentiroso.
Que rabia me daba el ver a su her