Lo miré fijamente, intenté descifrar algo tras esa burlona mirada, pero solo era eso, una burla.
Aclaré la garganta.
Tenía que portarme profesional, como era debido, dejar de lado mi incertidumbre y, sobre todo, para disipar la fija mirada de escrutinio de mi padre, que no hacía más que ponerme los pelos de punta, sí, él es muy exigente en el aspecto del trabajo.
Así que esbocé mi sonrisa cordial.
—Señores West y Hawking, les presento a mi colega Dakota Sparrow, a mi secretaria Laura Dash y a m