Capitulo 62. La Primera Escaramuza
Diez millones de euros. El precio de su cabeza, anunciado en el lenguaje universal de la codicia. La libertad del piso franco, que había durado apenas unas horas, se evaporó. Se convirtió en una trampa. Cada ventana que daba al tranquilo patio interior era ahora una vulnerabilidad, un punto de mira. Cada vecino anónimo que paseaba a su perro se transformó en un posible cazarrecompensas. El susurro de las hojas en los árboles ya no era reconfortante; era el sonido de alguien acercándose.
—Maldit