Mundo de ficçãoIniciar sessãoTodavía sentía los temblores en los muslos cuando me senté frente a la laptop con una manta encima, el pelo alborotado y las mejillas sonrojadas como si hubiese corrido un maratón. Pero no había corrido. No, señora. Solo había sido... poseída a control remoto por el hombre más loco, arrogante, sexy y ridículamente meticuloso del universo.







