C87. La tregua.
Giovanni Ferrari
Dos semanas. Catorce días en los que la villa Ferrari experimentó un milagro que nunca creí posible: silencio sin hostilidad. La tormenta que Sebastián desató en la alcoba pareció disolverse en el aire denso de Palermo, dando paso a una tregua forzada por la cruda realidad de la enfermedad.
Mudé mi oficina entera al despacho de la planta baja. Cancelé las reuniones en el puerto, delegué las firmas urgentes a mis hombres de confianza y me negué en redondo a pisar el centro de la