Alayna se separo de Asher con la respiración a mil por hora, pero no estaba interesada en caer en su juego, no en este momento, todas las mujeres tenía la mirada sobre él, pero no quería ser una más del monto.
Coloco las mano en su cuello su acercó lentamente, Asher estaba hipnotizado, era imposible no estarlo, los movimientos de su esposa eran calientes, demasiado sensuales, el roce de su cuerpo contra el suyo le estaba pasando factura, coloco sus manos en la cintura de la chica y la acercó má