Las horas empezaron a pasar lentamente, era el segundo día, estaba oscureciendo y no había noticias del bebé, ni de Alison, seguían buscándola en toda la ciudad, había retenes policiales y no habían obtenido ni un solo resultado positivo.
Alayna se llevó las manos a la cabeza frustrada, su hermana quería verla desesperada y lo estaba logrando, sentía que ya no podía más, era la segunda noche sin saber de su pequeño.
Samara le llevó un poco de café, lo bebió, no había comido prácticamente nada,