Capítulo 61. La condena.
Víctor quitó el seguro de su fusil. El clic metálico resonó en la pista fría.
—Dispara, Nikolai —retó Víctor al anciano—. Te volaré el cráneo antes de que mi cuerpo toque el asfalto.
El patriarca golpeó el suelo con su bastón de plata. Su rostro mostraba desprecio puro.
—Son cincuenta armas contra ti, Víctor. Estás desangrándote. Es jaque mate. Entrégala.
Mariana avanzó medio paso. Su bota ortopédica chocó contra el borde del escalón de metal.
No bajó su pistola. Mantuvo el cañón firme. Clavó s