Capítulo 55. Sin importar la amenaza.
Mariana se quedó quieta. Su cerebro analítico procesó la información técnica.
Pero sus ojos oscuros escanearon el rostro del magnate a centímetros de distancia. Vio la dilatación en sus pupilas celestes. Vio el sudor frío en sus sienes. Vio el ligero temblor en el músculo de su mandíbula apretada.
La logística era una excusa perfecta. Era un argumento lógico impecable para su mente de números. Pero Mariana sabía leer el lenguaje corporal.
Alexander Voss no le había quitado el arma por miedo a l